LA ESCLAVITUD INFANTIL QUE LLEVAMOS PUESTA  (la otra cara de la moda rápida) 

Poder vestirse a diario es una necesidad básica. A veces pasamos horas delante de la pantalla mirando sin parar tiendas de ropa baratas en internet, y compramos por internet estas prendas de vestir, zapatos, complementos… y nos sorprende lo barato que nos sale. Pero pocas, muy pocas veces nos preguntamos acerca de la procedencia de lo que compramos, de lo que llevamos puesto… ignoramos quiénes son las personas que han intervenido en el proceso de fabricación, de exportación y venta del producto… cuáles han sido sus condiciones laborales: si han sido dignas o si, por el contrario, han estado marcadas por la explotación y el abuso.

Un artículo tan sencillo como una prenda de vestir cualquiera no se fabrica en un solo lugar: recorre un largo viaje de transformación que involucra complejos trabajos de agricultura, fabricación, diseño, costura y acabado. Cuando compramos ropa barata, zapatos y complementos debemos saber que la mayoría de los artículos están fabricados en condiciones de esclavitud adulta e infantil.

  • Agricultura del algodón:
    El cultivo del algodón es uno de los sectores en los que la presencia de mano de obra infantil es mayor. Tanto es así que el Departamento de Trabajo de Estados Unidos ha elaborado una lista de 17 países que utilizan trabajo forzoso y/o infantil en este sector, de los cuales India, Bangladesh y Pakistán están a la cabeza. Las condiciones laborales para estos niños y niñas (se calculan 100 millones trabajando en el sector primario) son extenuantes:
    “Se trabaja entre 10 y 12 horas al día, ganando un euro o menos diario”. Nos cortamos los dedos mientras recolectamos, y tenemos que hacerlo muy rápido. Los tallos secos nos pinchan y empieza a sangrar”. Este es el testimonio de una niña agricultora india”.
  • Proceso de fabricación: Tras la recolección del algodón comienza el proceso de limpieza, transformación en hilo comercial e hilado. Este proceso se realiza en fábricas donde las jornadas de trabajo oscilan entre las 10 y las 16 horas diarias y el jornal ronda el euro al día. Las condiciones son insalubres: hacinamiento, suciedad, humedad, presión y abusos.
    Según el testimonio de una niña que trabaja en una fábrica de Bangladesh: “en muchas fábricas se instala una especie de ´semáforo de productividad´: si está en verde, es que se está cumpliendo con el ritmo previsto, si está en naranja, significa que va por detrás del ritmo y se debe correr. Si el rendimiento es bueno, ganamos en torno a un euro la hora. Un salario de miseria”.
  • Proceso de degradación/desgaste de la ropa vaquera: En un informe de Amnistía Internacional de 2019 que analiza la toxicidad en la fabricación de la ropa, que se titula: “nuestros vaqueros desgastados, sus pulmones enfermos” se relata como en las fábricas de países asiáticos como Bangladesh, el acabado de la mayoría de los vaqueros que ofrecen un estilo “desgastado” se consigue con productos tóxicos y lijas que, al friccionarse con la tela vaquera desprende un polvillo que provoca en muchos casos silicosis en los trabajadores, muchos de ellos niños. Los menores se enfrentan a riesgos como manipulación de químicos tóxicos, manejo de maquinaria pesada, cortes, quemaduras y problemas respiratorios.

Nuestra presión por producir ropa barata alimenta la esclavitud moderna. Según un informe de la BBC de enero de 2025, que entrevistó a más de 20 chinos que trabajan para la empresa Shein, cuyo éxito radica en el volumen del inventario y los grandes descuentos, el año pasado admitió haber encontrado niños trabajando en sus fábricas en China.
“Si el mes tiene 31 días, trabajamos 31 días, 10 o 12 horas al día” apunta un trabajador del “pueblo Shein”, una zona donde se encuentran unas 5.000 fábricas, la mayoría de ellas proveedoras de la gran empresa.

Según Ehsan Ullah Khan, activista que lleva más de 40 años luchando contra la esclavitud, especialmente contra la esclavitud infantil: “a lo largo de esta cadena de producción intervienen diferentes niños que son víctimas de esclavitud. Es decir, fabricar una camiseta puede implicar el trabajo de diez niños esclavos. Cuanta más ropa compras, más esclavitud. También está el hecho de que el 40% de su producción no se vende, se descarta, lo cual produce un gran daño al medio ambiente. El consumidor debe ser consciente de esta situación, porque con cada compra tiene un poder y debe hacer uso de ese poder y plantarse en contra de la esclavitud”.

Lamentablemente no ocurre esto solamente con la producción textil, sino que materiales deportivos, cosméticos, alimentos, aparatos electrónicos, juguetes…, etc., también los hacen niños y niñas en situación de explotación y esclavitud.

Desde hace tiempo personas concienciadas y asociadas han ido sacando a la luz estos trabajos y hoy 16 de abril día Internacional contra la esclavitud infantil, queremos rendir un homenaje a Iqbal Masih, niño esclavo pakistaní que hacía alfombras y cuando fue liberado dedicó su vida a luchar para acabar con la esclavitud de sus compañeros y miles de niños y niñas más. “No compréis la sangre de los niños”, denunciaba Iqbal. “El trabajo de los niños es ir a la escuela y jugar”; no se cansaba de repetir.

Las mafias de la tapicería acabaron con su vida con un disparo el 16 de abril de 1995. Su lucha siguió dando fruto, incluso después de su muerte, porque sembró una semilla de solidaridad en la sociedad con la que continuar este trabajo.

La sociedad concienciada y asociada comenzó a exigir que los productos sean etiquetados indicando que están elaborados sin trabajo esclavo. Todos sabemos que las etiquetas “Made in China”, “Bangladesh”, “Pakistán…, etc., indican trabajo sin condiciones dignas; pero las etiquetas “Made in España” no se libran de estos trabajos. En el textil, por ejemplo, utilizan algodón recogido por niños.

España carece de este tipo de Normativa general.

En el partido Por un Mundo Más Justo, queremos que los niños puedan ir a la escuela y jugar y por eso proponemos:

  • Que se establezca una Normativa General que obligue a las empresas a indicar en sus etiquetas que los productos están libres de trabajo infantil, de trabajo esclavo y forzoso en general.
  • Que se vigile y se realicen inspecciones o seguimientos de que esto se esté cumpliendo realmente con la dotación suficiente para poderlo realizar con independencia y veracidad.

M+J Infancia

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