Nuestro organigrama es el reflejo de nuestro deseo de construir un partido basado en el cumplimiento estricto de los principios de democracia y participación que nos guían.

No hay un órgano “todo poderoso” sino que el poder se divide en tres: La Asamblea de afiliados sería el “poder legislativo” ya que marca el rumbo y las reglas de juego. La Coordinadora Nacional sería el “poder ejecutivo” ya que tiene la competencia de ejecutar el plan de trabajo y el presupuesto aprobado por la Asamblea. Y la Comisión de Derechos y Garantías sería el “poder judicial” ya que tiene la competencia de resolver posibles conflictos, interpretando para su resolución los estatutos y el reglamento, que han sido aprobados por la Asamblea.

El presidente del partido no tiene función ejecutiva, solo consultiva. Tiene poderes de representación legal, pero no puede firmar acuerdos sin la aprobación del signatario/a general.

En el partido Por Un Mundo Más Justo (M+J) no hay secretario/a general, sino que sus competencias se reparten entre tres personas: El coordinador/a general, que asume la función ejecutiva, el portavoz general, que asume la función de representación ante medios e instituciones, y el signatario/a general, que asume la función de representación legal para la firma de acuerdos.

De la misma manera, en cada uno de los departamentos se reparten también las competencias entre estas tres mismas figuras: El coordinador/a del departamento que es el encargado de la gestión, el portavoz que establece las relaciones del departamento hacia afuera del partido, y el signatario/a del departamento que lleva las actas departamentales y gestiona la documentación interna.

Además, para garantizar la coordinación entre departamentos surge la figura del enlace entre departamentos.

Desde una visión tradicional, nuestro organigrama podría representarse así:

Pero una visión más real y completa de la manera en la que queremos trabajar sería esta: