LOS DESAFÍOS DE LAS PERSONAS MAYORES EN ESPAÑA - PARTE I (Diagnóstico) 

La vejez puede ser una etapa de la vida preciosa y muy fructífera. La historia nos regala ejemplos de ello en distintas vertientes, como la integridad intelectual en personas de edad bastante avanzada (Platón, Aristóteles), el activismo y la incidencia social (José Mujica, el Papa Francisco)… Sin ir más lejos, la Coordinadora de nuestro Equipo de Trabajo de Mayores, María Luz Gómez, con noventa años y otras/os componentes del mismo son referencia de personas mayores activas y felices.

Así mismo, en España, hay un amplio número de personas mayores que viven bajo un paraguas de protección social que, incluso los jóvenes de hoy, no saben si podrán tener (pensiones, seguridad social, dependencia, vivienda…).

Pero, con todo, hay otro importante número que enfrentan desafíos significativos que afectan a su calidad de vida, a sus derechos fundamentales y a su dignidad. Nuestras opciones como partido que centra su atención en los colectivos más vulnerabilizados, nos hace fijarnos en esas últimas y en cómo su situación atenta directamente contra los marcos legislativos que en la humanidad se han dado.

Entre ellos los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados en la Agenda 2030, acuerdo suscrito por España, donde se afirma que “es fundamental que todas las personas, independientemente de su origen étnico, género, edad o discapacidad, tengan igualdad de oportunidades para participar plenamente en la sociedad, lo cual implica eliminar barreras y prejuicios que puedan limitar la participación de ciertos grupos” (Objetivo 10.2).

Si bien es cierto que, en los últimos años, se han venido implementando una serie de mejoras (sobre todo en lo económico), en lo referente a los derechos y la dignidad de las personas mayores hay importantes retrocesos.

La realidad es tan amplia y de tal calado, que precisa de un estudio profundo, el planteamiento de propuestas normativas muy concretas y actuaciones ineludibles para el Gobierno y sus instituciones.

En ese contexto, este primer documento, elaborado por el Equipo de Trabajo sobre Personas Mayores de nuestro partido, tiene como objetivo exponer las problemáticas actuales que inciden sobre el edadismo y la vulneración de derechos que lleva implícita y que afectan a la dignidad de esas personas.

En sucesivos posicionamientos propondremos acciones a implementar desde M+J, así como iniciativas políticas y legislativas que apunten soluciones concretas y definitivas, con el objetivo final de poder contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva, educada y respetuosa.

EL EDADISMO Y LA VULNERACIÓN DE DERECHOS PARA CON LAS PERSONAS MAYORES

El “edadismo” es la discriminación de las personas en razón de su edad. Algunas de sus manifestaciones más comunes son:

  1. Las barreras arquitectónicas.
    Se manifiestan de muchas formas (escaleras empinadas, ausencia de transporte público en espacios de difícil tránsito…). De modo particular, la accesibilidad en las viviendas. Según el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, solo el 0,6% de los edificios de viviendas son universalmente accesibles. Además, el 63% de los pisos no tienen una entrada accesible desde la calle y el 22% sigue sin tener ascensor.
  2. Discriminación laboral.
    Una de las muestras más claras, pues el simple hecho de pasar de una cierta edad suele ser un gran impedimento para ser contratadas. Ello aboca al paro y grandes dificultades para llegar al tiempo requerido de cotización para la jubilación. Según la EPA, el 10,35% de los desempleados en España tiene más de 55 años. Además, España tiene la tasa de desempleo más alta en Europa para personas de 50 a 74 años, con un 10,7%, muy por encima del 4,8% de la media europea.Es cierto que una mayoría de las personas mayores ya están fuera de su etapa laboral pero son muchas las que, aún así, quisieran ejercer alguna actividad. Esto es muy poco viable con la legislación actual.Por otra parte, quienes han pasado el umbral de los 50 años prácticamente son excluidos del derecho al trabajo, aún cuando -paradójicamente- cada año se alarga más la edad de jubilación.
  3. La falta de representación en televisión, cine y plataformas digitales
    Al menos en papeles protagonistas o importantes, porque la vejez se considera “antiestética” y choca con el imperio de la imagen que rige tales medios. Así, las personas mayores carecen de referentes y no disponen de figuras que visibilicen sus problemas y su situación.
  4. La estigmatización de la sexualidad en gente mayor
    Es un tema tabú, marcado por prejuicios y a su vez, fruto de la consideración edadista de lo que es estético o antiestético.
    La desnudez y la intimidad de las personas mayores se considera dentro de lo segundo y por consiguiente, su expresión es amonestada socialmente, ya sea con rechazo claro o con burlas.La vejez es concebida como una etapa vital en la que hay que preocuparse por otras cosas que no sean el sexo -algo inapropiado-, cuyo disfrute queda para las personas jóvenes o de mediana edad. Sin embargo, la realidad es que la sexualidad evoluciona con la edad, pero no desaparece. Falta una educación sexual adecuada para los y las mayores.
    Además, la atención sanitaria rara vez lo aborda, por lo que los deja sin apoyo para enfrentar dificultades físicas o emocionales.
  5. La condescendencia.
    La vejez es vista como equivalente de ignorancia y de falta casi absoluta de capacidad para pensar. Es por ello que en la práctica es muy frecuente tratar a quienes se han adentrado en la vejez como si fuesen niños de pocos años y estuviesen aprendiendo cómo funciona el mundo. Esto, por supuesto, es otro ejemplo de edadismo que puede pasar por una simple disposición bienintencionada a ayudar a los demás.
  6. El control de sus condiciones de vida.
    Muchas personas mayores son vistas como gente incapaz de tomar decisiones por sí misma y que, por consiguiente, dependen de que otros realicen tareas de orientación. Es decir, la edad en sí misma es usada como excusa para coartar su libertad.
  7. La brecha digital
    En las personas mayores es un tema tan actual como profundo. No se trata solo de no saber usar una aplicación o no poder tener el último móvil: es una cuestión de acceso, inclusión y, muchas veces, de dignidad.La brecha digital provoca aislamiento social y emocional -y sensación de soledad y desconexión-; desigualdad económica (pues muchos servicios sólo están accesibles “en línea”); vulnerabilidad ante fraudes y mayor exposición a estafas (aunque expertos/as advierten que esto puede ser una percepción edadista, pues muchos mayores denuncian más que otros sectores de población); y acceso limitado a servicio esenciales (citas médicas, trámites bancarios…).

Detrás de ello está la carencia de una formación adaptada (pues la alfabetización digital debe ser progresiva, personalizada y accesible), el diseño poco inclusivo (letras pequeñas, navegación complicada…) y, como venimos alertando, el edadismo y los estereotipos (ya que muchos/as mayores están muy activos digitalmente e incluso lideran proyectos o enseñan a otros).

LAS RAÍCES DE LA SITUACIÓN
Tras analizar la problemática de la discriminación por razón de edad y la vulneración de sus derechos, el Equipo de Trabajo sobre Mayores de Por Un Mundo Más Justo, ha llegado a la conclusión de que el origen es doble y está bien diferenciado: por un lado su instalación en las propias personas afectadas y su entorno social y por otro en las mismas instituciones.

  1. El edadismo personal:
    Consiste en creencias, actitudes y prejuicios que en la práctica dañan a las personas de más edad. Por ejemplo, la creencia de que las personas mayores no deberían poder votar, como se ve en el siguiente artículo del Reino Unido (https://link.springer.com/article/10.1007/s10677-023-10417-w?).
  2. Edadismo institucional:
    Se trata de un tipo de discriminación que está presente materialmente en aspectos objetivos sobre los que funciona la sociedad y la política. Por ejemplo, en la política de institucionalizaciones en centros para la tercera edad, que a veces puede ir en contra de la voluntad de personas mayores, o en leyes que ponen a la gente mayor desempleada en una situación de clara vulnerabilidad.
    El edadismo se filtra en muchas instituciones y sectores de la sociedad, incluidos los que les brindan atención sanitaria y social, así como en lugares de trabajo, los medios de comunicación y el ordenamiento jurídico. El planteamiento sobre cuestiones sanitarias basado únicamente en la edad está bastante extendido. En una revisión sistemática de 2020 se concluía que en el 85% de los 149 estudios revisados, la edad determinaba quién recibía ciertos procedimientos o tratamientos médicos -contando con que existen argumentos médicos para no considerar ciertas intervenciones-.
    Entre las personas mayores, el edadismo se asocia con una peor salud física y mental, un mayor aislamiento social y soledad, una mayor inseguridad financiera, una menor calidad de vida y unas mayores tasas de muertes prematuras. Se calcula que 6,3 millones de casos de depresión en todo el mundo son atribuibles al edadismo.
    El problema se entremezcla con otras formas de prejuicios y desventajas, como las relacionadas con el sexo, la raza y la discapacidad, lo que tiene un efecto negativo sobre la salud y el bienestar de la población mayor.

AGRAVANTES DEL EDADISMO

El edadismo influye en la salud a través de tres vías: la psicológica, la conductual y la fisiológica. Psicológicamente, los estereotipos negativos sobre la edad pueden aumentar el estrés; desde un punto de vista conductual, la imagen desfavorable que tienen las personas de sí mismas por motivos de edad suele predecir unos peores comportamientos en cuanto al cuidado de su salud, por ejemplo a la hora de observar las pautas de los medicamentos prescritos. Fisiológicamente, los estereotipos negativos sobre la edad suelen indicar cambios cerebrales perjudiciales décadas más tarde, por ejemplo acumulación de placas y ovillos y reducción del tamaño del hipocampo (el hipocampo es una parte del cerebro que interviene en la generación y recuperación de recuerdos, así como en la regulación de estados emocionales), todos estos factores limitan las oportunidades de las personas por su edad y su participación activa en la sociedad.

Por otro lado, una de las características de las situaciones de discriminación es que muchas veces quien la sufre no tiene los medios necesarios para denunciar esa injusticia. Y es que hay ciertas condiciones en las que ni siquiera se está en disposición de organizarse en un número de personas lo suficientemente amplio y bien gestionado como para que la voz de las víctimas y sus reivindicaciones se escuche alta y clara.

Además, el edadismo es un problema que se da prácticamente en todas las culturas (aunque hay latitudes donde, precisamente, se caracterizan por un cuidado especial y un reconocimiento particular a las personas ancianas, como en los países africanos). Si bien, en los países occidentales no se abandona a la gente en proceso de envejecimiento para que muera sin consumir los recursos de la comunidad, sí que es cierto que se sigue sometiendo a las personas mayores a medidas y actitudes claramente discriminatorias. 

Los casos de maltrato, negligencia y exclusión social son alarmantemente comunes, así como el menoscabo de la dignidad. Los modelos residenciales actuales y la falta de recursos en atención domiciliaria no siempre garantizan una vida digna.

Por último, el sentido utilitarista de nuestro mundo margina a las personas mayores. Resulta desagradable observar cómo la sociedad utiliza un concepto de vida útil en las personas similar al utilizado para la industria, donde lo viejo ya no tiene utilidad porque la producción y la rentabilidad es lo que prima. Para ciertos sectores sociales o políticos las personas mayores más bien representan una carga, sobre todo económica.

 

Como aludimos al principio, no queremos incentivar una imagen negativa de las personas mayores. Por ello, pretendemos poner sobre la mesa los graves desafíos adaptativos que nuestra sociedad enfrenta en relación a ellas.

Una vez hecho este diagnóstico, nuestro Equipo seguirá trabajando para ofrecer propuestas concretas y ejecutables que ayuden a potenciar lo bueno y revertir lo malo. Tenemos la convicción de que, juntas todas las personas de bien, lo conseguiremos.

Equipo de Trabajo sobre Mayores en el partido político Por Un Mundo Más Justo .

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