
30 de enero - Día escolar de la noviolencia y la paz
La paz no nace de la nada:
se aprende, se cuida y se construye desde la infancia.
Educar en valores es enseñar a mirar a la otra persona con respeto, a aceptar la diversidad como una riqueza y a resolver los conflictos sin violencia. A esta educación deben acompañarla medidas políticas decididas para abordar las causas profundas de los conflictos, que van desde la pobreza o el expolio de recursos hasta la desigualdad y la mayor vulnerabilidad ante el cambio climático.
En la escuela sembramos diálogo, empatía y solidaridad. Porque cuando niñas y niños aprenden a convivir, estamos construyendo un mundo más justo y en paz para todos y todas. Pero no podemos olvidar a muchas niñas y niños que no están ni siquiera escolarizados, que se ven obligados a trabajar o que son prostituidos u obligados a formar parte de un ejército. Tampoco a quienes viven en zonas de conflicto, como les sucede a uno de cada cinco niños/as del mundo, es decir, unos 520 millones de menores; se trata de una cifra récord según el último informe de Save de Children, en el que señalan con especial énfasis cuatro países: el territorio palestino ocupado, la República Democrática del Congo, Nigeria y Somalia.
En 2024 los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4% respecto al año anterior (una tendencia ininterrumpida desde hace diez años), alcanzando el 2,5% del PIB mundial. Pero no podemos olvidar que ni el cese en la carrera de armamentos, ni la reducción de las armas, ni el desarme general son posibles si este desarme no es absolutamente completo y llega hasta las mismas conciencias.
La paz empieza en las aulas.
La paz empieza en cada uno y cada una de nosotras.
















