
¿Qué haríamos si fueran nuestros hijos?: Día Mundial de la Infancia.
“Merecen un presente y un futuro dignos. ¿Qué haríamos si fueran nuestros hijos?”
Sin embargo para millones de niños y niñas, esta fecha no es una celebración: es un recordatorio de todo lo que aún falta por hacer. Desde Por Un Mundo Más Justo queremos reivindicar este día no como un gesto simbólico, sino como una llamada urgente a la acción colectiva.
Las imágenes de Uğur Gallenkuş —que contrastan el privilegio con el sufrimiento y colocan en un mismo plano dos realidades que coexisten a pocos kilómetros de distancia— nos interpelan directamente: ¿qué haríamos si fueran nuestros hijos?
Esta pregunta incómoda, necesaria y profundamente humana debe guiar nuestras decisiones personales, sociales y políticas.
Este año: por qué seguimos reclamando justicia para la infancia
«La ONU y los tratados internacionales nos recuerdan que los derechos deben ser reconocidos a todos los niños, sin excepción alguna ni distinción o discriminación.
Es una labor de toda la sociedad y por eso debemos seguir trabajando en nuestro día a día y exigirlo a todas las instancias culturales, sociales, económicas, políticas…»
Este 2025, el Día Mundial de la Infancia llega marcado por desafíos globales que afectan directamente a los más vulnerables:
- Conflictos que arrebatan infancias enteras
Niños que crecen bajo bombas, rutas migratorias imposibles o campos de refugiados sin servicios básicos. La guerra nunca es culpa suya, pero siempre les golpea primero.
- La pobreza que impide soñar
Más de 1.000 millones de niños viven en situación de privación multidimensional: sin acceso adecuado a agua, educación, vivienda o alimentación. La pobreza no es un destino, es una injusticia estructural.
- La desigualdad entre un niño y otro según su lugar de nacimiento
Mientras algunos juegan seguros en un parque, otros trabajan, huyen o intentan sobrevivir. La nacionalidad no debería determinar la esperanza de vida ni las oportunidades de ningún niño.
- La invisibilidad de la vulneración de derechos
Violencias silenciosas como la explotación laboral, el matrimonio infantil, la trata o el abandono institucional siguen existiendo, aunque no siempre ocupen titulares.
No basta con reconocer los derechos de la infancia: hay que garantizarlos
Los derechos no pueden ser un relato aspiracional. Deben ser realidades tangibles:
- que cada niño tenga educación de calidad,
- que ninguna niña sea obligada a casarse,
- que ningún menor muera en el mar intentando salvar su vida,
- que la igualdad de oportunidades sea un compromiso de todos,
- que la protección sea un derecho universal y no un privilegio.
Un mundo más justo empieza por proteger a quienes no pueden defenderse solos.
Nuestro compromiso
Desde Por Un Mundo Más Justo reafirmamos nuestra misión: trabajar para que todas las políticas públicas —locales, nacionales e internacionales— prioricen la dignidad de la infancia.
Porque no se trata solo de recordar, sino de actuar.
De exigir.
De transformar.
De construir un presente digno para que el futuro también lo sea.
Hoy, Día Mundial de la Infancia, repitamos la pregunta que debe movernos cada día:
¿Qué haríamos si fueran nuestros hijos?
















